viernes, 30 de agosto de 2024

Presentación del libro VIUDA SÚBITA II PARTE en el canal de Youtube de la periodista Laura Rodríguez


La periodista nicaragüense Laura Rodríguez me entrevista en su canal de YouTube con motivo de la presentación de mi nuevo libro 

VIUDA SÚBITA II PARTE 

DOS PASHMINAS - UNA HISTORIA

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jueves, 29 de agosto de 2024

Publicación en El Nacional.cat sobre el libro Viuda Súbita - Reflexiones sobre un asesinato


 

Felipe pedía que le presentasen "chicas guapas de la tele" 

En aquella época en la que empezaba a conocer a Letizia, Felipe VI también quedaba con otras mujeres, otras presentadoras muy conocidas de la televisión en aquella época. Se habla de una mujer que responde a las iniciales R.S.V. Lo desgrana el periodista Javier Bleda en su último libro “Viuda súbita, reflexiones sobre un asesinato”.

Link al artículo completo en El Nacional.cat






martes, 6 de agosto de 2024

sábado, 3 de agosto de 2024

Vídeo del canal de Youtube VUESTRO LUGAR FAVORITO analizando el libro Viuda Súbita

 En el vídeo se analiza la información que aparece en el libro 

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Personas involucradas. Libro Viuda Súbita. Caso Mario Biondo

 Nuevo vídeo en el canal de Youtube de la periodista nicaragüense Laura Rodríguez

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Cuando tu dedo señala a otro. Nuevo vídeo de RADIO TAPIA

RADIO TAPIA

 La emisión interesada de un documental sobre la muerte de Mario Biondo producido por el manager de la viuda, queda como muy difícil de digerir, más cuando mete una cáscara de plátano para que otros la pisen y resbalen sobre ella.

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Ética del lameculismo

 


Por Javier Bleda 

A mí el rector de la Complutense, Joaquín Goyache, me parece un lameculos, y no porque esto sea una dinámica generalizada curricular para acceder al cargo de rector en España, y seguramente en el resto del mundo, sino porque dejar que la empresaria Gómez, Begoña, a la sazón esposa del presidente del Gobierno, hiciera y deshiciera a su antojo, en una universidad otrora ejemplar, no puede tildarse de otra manera que no sea el lameculismo. 

Para los que se indignan rápido, posiblemente por su cortedad en la disciplina de la comprensión lectora, aclararé que, cuando me refiero a que, en mi opinión, el actual rector de la Complutense me parece un lameculos, no quiero significar, en manera alguna, faltaría más, y creo que el contexto está lo suficientemente claro, que pueda tener la más mínima relación con el tema de la degustación anal, porque a pesar de su aparente íntima relación académica con Gómez, Begoña, hija de Gómez, Sabiniano, el de las saunas (que en paz descanse), el lameculismo rectoral de Goyache es más del tipo clásico, lo que viene siendo, en modo figurado, lamer las esencias del poder cuando éste se ejerce en modo cesarista, como es el caso del marido de Gómez, Begoña. Es decir, y por dejarlo claro, no sea que el rector se me ofenda por decirle lameculos, el lameculismo al que me refiero es al que, con tan buen criterio, especifica la RAE en su diccionario: Lameculos. Persona aduladora y servil.  

Por si no ha quedado suficientemente claro, insisto en que yo opino que el rector de la Complutense se ha comportado como un lameculos del poder y que el palabro no tiene nada que ver con vericuetos anales, y ello a pesar de que, aunque etimológicamente rector no tenga relación con recto, sí que podríamos encontrar ciertas similitudes entre ambas palabras, porque del rector se espera un camino recto para eliminar aspectos disfuncionales que desprestigien el buen nombre de la universidad, exactamente igual que en nuestro cuerpo, que después de muchos metros de intríngulis y vericuetos, lo que no procede para el bien del cuerpo es expulsado por el recto camino que enfila el ano. 

Por otra parte, como tengo la teoría de que todo es circular, volviendo de nuevo al origen etimológico de la palabra rector, encontramos que a un cura párroco también se le denomina rector, y por tanto rectoría a la casa donde vive, de ahí que esto nos lleve también a la parte sexcatológica del palabro lameculos, porque la beneficiada (en lo académico lucrativo) por el rector Goyache, Gómez, Begoña, sea que al final se demuestre delito penal o delito moral, o ambos, era irremediablemente hija de un señor que tenía negocios de saunas donde el mundo homo se daba cita.  

¿Y qué tiene que ver esto con la etimología de rector en el campo sacerdotal o por qué habría de ser circular? Pues muy sencillo, Gómez, Sabiniano, padre de la catedrática lameculizada académicamente por el rector Goyache, posiblemente ahora no pueda disfrutar de un espacio en el Cielo a la derecha de San Pedro (ojo, no confundir con el yerno Pedro terrenal) y tenga que sufrir eternamente el oscurantismo infernal por sus negocios de sudor perverso junto a los rectores sacerdotales, muchos de ellos obispos y cardenales, incluso puede que algún papa que, como pederastas desaprensivos, hicieron de su fe un nicho de perversión anal llevando al extremo aquellas palabras de Jesucristo de “Dejad que los niños se acerquen a mí”. 

Esto de no poder estar a la derecha del San Pedro celestial, de ser así, deberá ser un duro castigo para Gómez, Sabiniano, porque él era un hombre de derechas, como Dios manda, amigo de jueces, fiscales, inspectores de Hacienda, políticos y, lamentablemente, también de policías y espías asiduos a sus negocios. Y digo que lamentablemente también era amigo de policías y espías porque estos, por costumbre y tradición, nunca pagaban, ni por los sudores de las saunas ni por los chaperos a los que se beneficiaban, la mayoría marroquíes, y habría que suponer que mayores de edad, ¿no?  

Quiero suponer que, ya que las saunas Gómez eran lugar habitual de lenocinio para gente de tan alto rango, estos últimos, los espías, no forzarían a la propiedad de los lupanares encubiertos homosexuales a instalar cámaras con las que luego poder forzar a unos y otros a dictar resoluciones injustas haciéndolas parecer justas. Hay que suponer también, y de esto estoy convencido, que el propietario de las saunas, en vida suegro de Pedro Sánchez, no era conocedor de lo que pasaba en el interior de sus negocios, porque él donde tendría que estar sería a lo suyo, a cobrar la entrada. Por cierto, qué casualidad que quien fuera un muy buen amigo de Gómez, Sabiniano, hasta el extremo de ayudarle a que las licencias de apertura de sus locales se dieran por vía expres, fuera MIguel Bernard, secretario general del sindicato Manos Limpias, que ahora lidera las actuaciones judiciales contra su hija, la catedrática. 

Como, insisto, todo es circular, ahora el Pedro terrenal también está metido, como el rector Goyache, en el lameculismo, pero no en el universitario, para eso ya está el rector de la Complutense, quien en un alarde de bajada de pantalones rectorales acudía a otorgar una cátedra a domicilio al palacio de la Moncloa a una no licenciada, lo del Pedro terrenal es diferente, su lameculismo es más de reyes marroquíes, ya que es el rey de Marruecos quien lo tiene cogido por el recto traseril desde que al monarca le dio por permitir que sus servicios secretos jugasen con programas de caballos alados, de ahí que dejar tirados a los que luchan por la independencia del Sahara le traiga sin cuidado siempre que a él no le afecte. 

¿Alguien duda que esto sea así? Preguntemos entonces a Jorge Dezcallar, el que fuera director del CNI cuando los atentados en España del11M. Él, si quisiera, y dado que por edad se le va acercando la hora de rendir cuentas en el más allá, nos podría ilustrar qué pasó entonces y cómo los servicios secretos marroquíes, rindiendo pleitesía a su monarca, orquestaron el más grande atentado en la historia moderna europea de la mano de los que entonces eran sus señoritos, los mismos que ahora ridiculizan a los cristianos en la inauguración de los juegos olímpicos y que, por justicia divina, y por culpa del mismo caballo alado,  también deben practicar el lameculismo al monarca del país de la maría. Y los servicios secretos españoles... Sin duda irán al mismo infierno que merecen, aunque para infierno el que ellos permitieron por dejación en las estaciones de tren españolas. 

El lameculismo no es algo que debamos dejar pasar como si no tuviera importancia, más bien todo lo contrario, cualquier día puede llamar a nuestra puerta y jodernos la vida, y si no que se lo pregunten a Nacho Cano, el hombre que honró a Isabel Díaz Ayuso con la propia honra con la que ella le acababa de honrar, es decir, estando Isabel de cuerpo presente para otorgar al legendario compositor la Medalla de la Orden del Dos de Mayo, éste pensó que si alguien merecía ese honor era ella, y sin pensarlo dos veces inventó lo que vendría siendo la recondecoración, esto es, condecorar a quien te condecora con la misma condecoración.  

Gestos así son bonitos, sobre todo si, como dijo el propio Cano, la distinción la merecía la presidenta Ayuso “por ser valiente y abrir teatros”, pero también hay que tener en cuenta que estos gestos los carga el diablo, porque luego pueden ir en contra del recondecorador sin comerlo ni beberlo. 

Al parecer, Nacho Cano, cometió el error de traer inmigrantes de las américas para trabajar como becarios en una de sus obras, y digo que esto fue un error porque, de haberlo pensado, los tendría que haber traído de Marruecos, así el Pedro terrenal a lo mejor le había perdonado lo de la recondecoración a Isabel y hasta le habría dado una subvención, porque tener contento a su rey marroquí no tiene precio. 

Y de nuevo podríamos preguntarnos qué tiene que ver el lameculismo con esto, pero la respuesta es fácil, resulta que, así, de repente, como aparecido de las tinieblas del mal, parecidas a las de las saunas, llega un nuevo lameculos a por su dosis de protagonismo. Sin embargo este lameculos no es de la misma cepa de la que emana el de los rectores de universidades, con el de la Complutense a la cabeza, sino que se trata de un lameculismo altamente peligroso, de esos que lo mismo te joden que te matan, un lameculismo ambidiestro, manipulador, disponible a izquierdas y derechas y con un servilismo exquisito capaz de cualquier cosa cuando con quien hay que ejercer el lameculismo es personaje importante, tanto como para ostentar el honorable título de Compi-Yogui otorgado por la mismísima reina Letizia. 

El fulano en cuestión, el lameculos del momento, el que hizo méritos a favor de la corona y ahora los pretende en favor del cesarismo sanchista, es el comisario Alberto Carba, quien ha hecho de la causa contra Nacho Cano y su asunto de los becarios inmigrantes una suerte de causa general contra el amigo de la presidenta de la Comunidad de Madrid.  

Sobre él escribía esto en El Mundo el pasado 30 de marzo el periodista Fernando Lázaro, gran conocedor de las cloacas del Estado: Hace más de dos lustros, en una céntrica comisaría de Madrid se abrió la caja de los truenos. Se depositó una denuncia que no solo sacudió a uno de los empresarios de moda del momento y a uno de los comisarios más oscuros y representativos de la Policía. El caso dejó en evidencia lagunas importantes del sistema, tanto policial como judicial y creó situaciones muy incómodas incluso en la Casa Real. Desde diciembre de 2013. 

A la comisaría de Chamartín, en Madrid, acudió una de las más prestigiosas dermatólogas de España, Elisa Pinto -por cuya consulta pasan figuras de primer nivel del mundo político, judicial y artístico-, y presentó una denuncia porque estaba recibiendo amenazas, tanto ella como sus hijos. Los policías recibieron sus papeles como una denuncia más. No sospechaban que esta mujer iba a ser apuñalada en dos ocasiones, una de ellas en presencia de uno de sus hijos de 9 años; que su denuncia iba a involucrar al empresario Javier López Madrid, casado con una hija del ex ministro y empresario Juan Miguel Villar Mir; que su denuncia destaparía las tripas de la manera de funcionar de los fontaneros del Estado; que su denuncia iba a sentar en el banquillo al comisario que desde el siglo pasado manejaba -siempre con arropo político- las actuaciones más mediáticas de la seguridad del Estado; que su denuncia iba a desvelar la amistad entre los Reyes de España y este empresario. 

Estas son algunas de las lindezas que El Mundo transcribió ese día en relación a la campaña de acoso contra la doctora Elisa Pinto:  «Vamos a pinchar a tus hijos», «te vamos a matar», «eres una puta... Lo vas a a pagar caro por hacerte la lista», «sabes que el final de todo esto será que te matemos, esto solo puede acabar acabando contigo», «eres una puta loca que te has creído que te vas a salir con la tuya», «¿tus hijos están seguros?», «te vamos a matar, has hablado demasiado, como no sabes callarte solita te callaremos nosotros», «vas a morir, zorra, tus hijos van a morir, puta loca suicida, baja a misa para que te veamos». 

El periodista Fernando Lázaro añade en su crónica que la Justicia constató al respecto que «Villarejo le presentó a López Madrid al comisario Enrique García Castaño, al que en la Comisaría General del Información conocen como el Gordo, mano derecha de José Manuel Villarejo. Y habla de un inspector jefe -ya comisario-, Alberto Carba, instructor de la denuncia contra Elisa Pinto interpuesta por Javier López Madrid. «López Madrid tuvo una estrecha relación con Alberto Carba. Este agente envió varios correos electrónicos a Javier López Madrid comunicándole el estado de la investigación y recibiendo instrucciones». 

Como explican los magistrados, el empresario fichó al comisario (Villarejo) para que «hostigara» a la doctora. Y el comisario utilizó todos los soportes que tenía a su alcance en el ámbito policial, judicial y mediático para realizar «sus» labores. 

De entre todos los lameculismos posibles hay uno que destaca por su carga de sadismo, me refiero al lameculismo hijoputístico, ese que se regodea con el dolor ajeno a partir de un omnímodo poder prevaricador. El comisario Carba escribía mensajes al compi-yogui de Letizia en relación al caso de la pobre doctora Pinto “No te preocupes, este partido lo vamos a ganar”. A esto me refiero con ser un lameculos hijoputístico, no se puede llevar una placa policial con rango de comisario, no se puede dirigir una de las comisarías más importantes de Madrid y, al mismo tiempo, ser un lameculos del poder hasta el punto de olvidar el honor que se le supone a quien ha jurado defender a los demás. No me explico que el comisario Alberto Carba siga siendo policía, ni tampoco los jueces que han absuelto a la doctora Pinto de la falsa denuncia que el amo monárquico de turno, al que Carba lamió el culo en modo servil, interpuso contra ella con su inestimable ayuda, se explican que nadie le investigue, a él y a toda la trama corrupta de gentuza que conforma las malditas cloacas del Estado.  

Para aligerar la carga de ambiente denso y fétido que significa tener que escribir de este tipo de personajes, recomiendo un libro escrito por el notario Rodrigo Tena. Se titula Huida de la responsabilidad, publicado por Ediciones Deusto. El subtítulo no es menos sugerente: Qué ocurre cuando delegamos en el sistema tanto las responsabilidades colectivas como las individuales.  

El libro del notario Tena empieza así: Hay un fenómeno que, para mal, es el más importante en la vida pública de la hora presente. Su dimensión tiene, sin duda, un alcance mundial. Este fenómeno es el de la huida de la responsabilidad. 

Posiblemente el notario se podría haber ahorrado el resto del libro, con estas 36 palabras está todo dicho. Hasta para el lameculismo debiera haber algún tipo de ética. 


 

jueves, 1 de agosto de 2024

Tercera parte de la entrevista en Diario16+ del periodista Juan Carlos Ruiz a Javier Bleda por el Caso Biondo y el libro Viuda Súbita

 “Cada día muere gente como Mario Biondo, hay que quitarlos de en medio porque se enteran de cosas que no se tienen que enterar”

Tercera parte de la entrevista a Javier Bleda tras la publicación de su libro Viuda Súbita. Reflexiones sobre un asesinato. Mario Biondo In Memoriam

Por Juan Carlos Ruiz


Pincha en este link para leer la tercera parte de la entrevista en Diario16+

DIARIO16+

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miércoles, 31 de julio de 2024

Nuevo vídeo de Radio Tapia: Juan Carlos I. Exiliado súbito.

 Un nuevo vídeo de Radio Tapia analizando meticulosamente las palabras de Javier Bleda en la 2ª entrevista del canal de Youtube de la periodista Laura Rodríguez




Segunda parte de la entrevista en Diario16+ del periodista Juan Carlos Ruiz a Javier Bleda por el Caso Biondo y el libro Viuda Súbita

 “Uno lo que piensa es que contactaron para que nadie viera nada y se cerrase el caso, típica manera de actuar de los servicios secretos”

Segunda parte de la entrevista a Javier Bleda tras la publicación de su libro Viuda Súbita. Reflexiones sobre un asesinato. Mario Biondo In Memoriam: “A partir del 2015 se creó un departamento específico para solucionar los problemas de la Casa Real”

Por Juan Carlos Ruiz



Pincha en este link para leer la segunda parte de la entrevista en la revista SABEMOS Digital

SABEMOS DIGITAL

Pincha en este link para leer la segunda parte de la entrevista en Diario16+

Diario16+



2ª Entrevista a Javier Bleda en el canal de Youtube de Laura Rodríguez

La periodista nicaragüense Laura Rodríguez entrevista por segunda vez a Javier Bleda hablando descarnadamente de las cloacas del Estado y los servicios secretos



Para ver la entrevista completa pincha en este link

2ª ENTREVISTA A JAVIER BLEDA

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LIBRO VIUDA SÚBITA






martes, 30 de julio de 2024

Primera parte (de tres) de la entrevista de Juan Carlos Ruiz a Javier Bleda publicada en DIARIO16+

“Si Mario Biondo se enteró de una supuesta relación de Felipe VI y su mujer, si había que quitarlo de en medio, se quitaba”

Primera parte de la entrevista de Juan Carlos Ruiz a Javier Bleda tras la publicación de su libro Viuda Súbita. Reflexiones sobre un asesinato. Mario Biondo In Memoriam

ENLACE A LA ENTREVISTA EN DIARIO16+

Primera parte (de tres) de la entrevista de Juan Carlos Ruiz a Javier Bleda publicada en SABEMOS DIGITAL

 


ENLACE A LA PRIMERA PARTE (DE TRES) DE LA ENTREVISTA  DE JUAN CARLOS RUIZ A JAVIER BLEDA PUBLICADA EN EL MEDIO 

“Si Mario Biondo se enteró de una supuesta relación de Felipe VI y su mujer, si había que quitarlo de en medio, se quitaba”

Magnífico artículo sobre el Caso Biondo y el libro Viuda Súbita publicado en el periódico CONTRASTADO

 El periodista Javier Bleda, autor de Viuda Súbita, revela la posible relación entre Felipe VI y la muerte de Mario Biondo


LINK AL ARTÍCULO COMPLETO



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lunes, 29 de julio de 2024

Entrevista a Javier Bleda sobre el libro Viuda Súbita en el canal de YouTube Dareol Rewind

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PARA VER LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL CANAL DE YOUTUBE DE DAREOL REWIND


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jueves, 25 de julio de 2024

Vídeo sobre el libro VIUDA SÚBITA en el canal de Youtube RADIO TAPIA

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UNA VIUDA SÚBITA Y UN CLAVO 

canal de Youtube 

RADIO TAPIA 


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Reportaje sobre el libro VIUDA SÚBITA en el canal de Youtube de DAREOL REWIND

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Vídeo sobre revelaciones del libro VIUDA SÚBITA en el canal de Youtube de la periodista Laura Rodríguez

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miércoles, 24 de julio de 2024

Aclaraciones sobre un libro: Viuda Súbita


Por Javier Bleda 

Cuando me senté a escribir Viuda Súbita pensé que a este título debía añadirle algo más, algunas palabras que orienten al posible lector sobre el contenido y qué puede encontrar en su interior, y por ello el libro acabó titulándose Viuda Súbita. Reflexiones sobre un asesinato. Mario Biondo. In Memoriam. 

Lo de Viuda Súbita viene por un artículo que el periodista Ángel Antonio Herrera escribió hace años en el periódico ABC, a mayor gloria de Raquel Sánchez Silva, viuda de Mario Biondo. En este artículo, publicado el 19 de diciembre de 2015 con el título A bordo de la sonrisa, el periodista mencionaba que la presentadora se había convertido en una viuda súbita, es decir, repentinamente, de manera precipitada, brusca, y quién sabe si también imprevista o inesperada. 

Lo de Reflexiones sobre un asesinato es porque, a lo largo de las páginas del libro, lo que hago es reflexionar sobre lo que, a todas luces, es un asesinato y no un suicidio, ni tampoco un lamentable “accidente sexual” como apuntaba la propia Raquel Sánchez. 

El 3 de agosto de 2022 El Mundo y Corriere della Sera titulaban así: Mi hijo sabía demasiado, recogiendo palabras de la desconsolada madre de Mario Biondo, Santina d’Alessandro. En el cuerpo de la información se podía leer esto: Nicola Aiello, juez italiano, apunta a que Mario no se quitó la vida: Los elementos que se extraen del expediente del Ministerio Público sugieren que Mario Biondo fue asesinado por manos desconocidas y posteriormente colocado en una posición capaz de simular un suicidio.  

El juez Aiello insiste en que en el momento del hallazgo del cadáver se deberían haber realizado actividades de investigación que no se realizaron y enfatiza las innumerables contradicciones contenidas en las declaraciones de la viuda de Biondo.  

Es decir, yo reflexiono sobre un asesinato porque el juez italiano, que en última instancia no tuvo más remedio que archivar el caso, dado el tiempo pasado y la imposibilidad de recabar más pruebas al haber ocurrido los hechos en otro país, acaba diciendo que todo sugiere que Mario fue asesinado.  

Por último, y de manera obvia, el título del libro va dedicado a la memoria de Mario Biondo, porque lo conocí justo tres o cuatro semanas antes de morir, cuando ya estaba preocupado y me preguntó qué podría pasar si sabía que alguien de su entorno más próximo tenía una relación con una persona muy top. ¿Cómo de top? Máximo, nadie por encima, me respondió. 

Todas estas cosas las he metido en un libro, a modo de coctelera, y las he llamado reflexiones, porque eso es lo que son, reflexiones sobre un asesinato. El de Mario Biondo. Y para mí, que soy el que lo ha escrito, es una novela basada en hechos reales. Tal vez para otras personas no. 

El libro está escrito con datos, con muchos datos. He recogido las conversaciones con una de mis fuentes de los servicios secretos españoles, pero no uno de los que se dedican a tareas administrativas o a llevar los cafés, sino uno para quien su día a día consiste en trastear con la podredumbre de los más bajos estratos del Estado. Claro que, bien pensado, en realidad esto es lo que se supone que hacen todos los que se dedican al tema de los servicios secretos, medrar por las cloacas. 

También he utilizado declaraciones oficiales de todo tipo, unas con aspecto de verdaderas y otras con pinta de montaje, pero no por ello menos oficiales.  

He recogido textos y declaraciones de la viuda, de periodistas, de congresistas, de policías, de fiscales, de jueces y de cualquiera que hubiera dicho algo importante en relación al caso. 

Por supuesto, como no podía ser de otra manera, también he escrito sobre mis pensamientos y averiguaciones, más que nada porque al ser el autor quedaba feo que la mayor parte del texto se circunscriba a lo que otros han dicho. 

Y, para cerrar el libro, he usado dos únicas imágenes obtenidas del documental emitido por Netflix, Las últimas horas de Mario Biondo, donde se evidencia el mensaje oculto que el productor de dicho documental, y durante muchos años manager de la viuda, Guillermo Gómez Sancha, ha querido lanzar para quien quisiera o supiera verlo y en el que, de manera clara y absolutamente evidente, se marcaba la figura del que fuera príncipe en el momento de la muerte de Mario Biondo, año 2013, y ahora rey de España, Felipe VI, como la persona a quien se estaba protegiendo. 

Sobre esto he escrito y sobre esto es de lo que hablo cuando alguien me quiere hacer una entrevista para saber más del libro. Sobra decir que no soy yo quien ostenta el control en la manera más o menos escandalosa que tengan de titular otros periodistas o medios de comunicación, por lo que, bajo ningún concepto, asumo más responsabilidad de la que, en todo caso, pudiera derivarse de lo que he escrito o dicho en primera persona. 

En relación a Raquel Sánchez Silva, lo que hago en el libro es plantear la hipótesis de que esa persona del entorno de Mario que tenía una relación con alguien top, nadie por encima, presuntamente fuera ella. La persona a la que había que proteger, esa persona top, también presuntamente fuera el Príncipe, y el protector fuera el Rey, quien pudo azuzar a su gente vasalla de los servicios secretos, como ya había hecho otras veces, para cerrar la boca de quien pudiera entorpecer el orden dinástico. 

Consultada Wikipedia, la novela realista se caracteriza por la verosimilitud de las intrigas, a menudo inspiradas por hechos reales, así como por la riqueza de las descripciones y de la psicología de los personajes.  

Y según Gilad Elbom, Profesor en la Universidad Estatal de Oregón (EEUU): La verosimilitud es la idea de que la literatura debería ser cierta a la realidad: la idea de que los elementos textuales –personajes, diálogo, contexto, imágenes- deberían ser creíbles, convincentes, auténticos, realistas. 

En resumen, tomé los datos que tenía y escribí una novela realista que además resulta ser verosímil, lo que, según la RAE, es algo que tiene apariencia de verdadero. 

Como decía al principio de este artículo, enviudar de manera súbita es sinónimo de repentino, de manera precipitada, brusca, y quién sabe si también imprevista o inesperada. Pero debo reconocer que, en este caso, no sé si estaría muy de acuerdo con los dos últimos sinónimos, suponiendo que alguien me pidiera opinar sobre ello, que no es el caso. 

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lunes, 22 de julio de 2024

Viuda Súbita. Caso Mario Biondo. Mi entrevista en el canal de Youtube de la periodista Laura Rodríguez

ENTREVISTA A JAVIER BLEDA EN EL CANAL DE YOUTUBE DE LA PERIODISTA NICARAGÜENSE LAURA RODRÍGUEZ

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domingo, 21 de julio de 2024

miércoles, 12 de junio de 2024

Bajo las togas



por Javier Bleda 

*Advertencia: Este artículo puede provocar dolor de cabeza, fatiga o somnolencia, contiene textos legales.  


Decían las crónicas que el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, dio orden de difundir un nada normal comunicado de la Fiscalía Provincial de Madrid desvelando las conversaciones secretas mantenidas entre la defensa del novio de Isabel Díaz Ayuso, ejercida por el abogado Carlos Neira, y el fiscal encargado del asunto Julián Salto. 

García Ortiz dio instrucción directa a la fiscal superior de la Comunidad de Madrid, Almudena Lastra, de enviar a los medios de comunicación desde su gabinete de prensa este comunicado, algo que fuentes fiscales calificaron de "muy grave" y "sin precedentes" por vulnerar el derecho de defensa del investigado y el secreto profesional del letrado Neira. 

El Consejo General de la Abogacía Española, con su presidenta Victoria Ortega a la cabeza, se reunió en Pleno y señaló que "la difusión del contenido concreto de comunicaciones, en este caso correos electrónicos, intercambiadas entre el Ministerio Fiscal y la defensa de un investigado supone una clara vulneración de la garantía de confidencialidad en las comunicaciones entre las partes que este Pleno rechaza y condena". 

El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), cuyo presidente es Eugenio Ribón, emitió un comunicado considerando de "extrema gravedad la revelación, por parte de la Fiscalía Provincial de Madrid, a través de un comunicado oficial, de datos concretos de unas diligencias de investigación, detallando fechas y contenido de conversaciones y reuniones, produciendo todo ello una ruptura del secreto profesional que ampara las comunicaciones de letrados". 

No soy un experto en leyes (antes lo era en liar a mujeres, pero ahora ya ni eso), por lo que me he limitado a husmear un poco en algunos textos que tienen que ver con ellas, con las leyes, no con las mujeres, para ver qué es eso de que el fiscal general del Estado quiera ir de supuesto mártir en la causa de Alberto González Amador, a la sazón afortunado novio de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. 

El delito de revelación de secretos está regulado en el Código Penal español y su artículo 197.1 dice lo siguiente: “El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales, intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses”. 

En el caso que nos ocupa hay que leer también el 198: “La autoridad o funcionario público que, fuera de los casos permitidos por la Ley, sin mediar causa legal por delito, y prevaliéndose de su cargo, realizare cualquiera de las conductas descritas en el artículo anterior, será castigado con las penas respectivamente previstas en el mismo, en su mitad superior y, además, con la de inhabilitación absoluta por tiempo de seis a doce años”. 

Para ayudar a que estas líneas que escribo no sean tan densas al lector añadiré un toque humorístico que me he permitido tomar prestado de la Fiscalía General del Estado y su desternillante, dado el caso, Instrucción nº 2/2019, sobre la protección de datos en el ámbito del Ministerio Fiscal. 

“El derecho a la protección de datos personales es un derecho fundamental implícitamente reconocido en el art. 18.4 de la Constitución Española y consagrado en el art. 8 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (en adelante, UE) y en el art. 16.1 del Tratado de Funcionamiento de la UE. 

Este derecho “impone a los poderes públicos la prohibición de que se conviertan en fuentes de información sin las debidas garantías, así como el deber de prevenir los riesgos que puedan derivarse del acceso o divulgación indebidas de dicha información” (STC 292/2000, de 30 de noviembre)”.  

Por si no fuera suficiente el cachondeo se añade: 7.1. “Las obligaciones del Ministerio Fiscal como responsable del tratamiento de datos personales. ...Limitación de la finalidad, lo que supone que deberán ser tratados con fines determinados, explícitos y legítimos, y que no podrán ser objeto de un tratamiento ulterior que sea incompatible con dichos fines”. 

Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado por una gracia de Dios, es decir, de Pedro Sánchez, y que tiene un cierto aire a Pedro el cabrero, de los dibujos de Heidi, ha solicitado que, dado que él se hace responsable absoluto de la orden dada a sus subordinados para redactar y emitir un comunicado público con datos confidenciales entre el abogado del novio de Ayuso y la Fiscalía de Madrid, el tinglado judicial por el que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid persigue a quienes presuntamente difundieron esos datos debe trasladarse al Tribunal Supremo por su aforamiento como autoridad del Estado.  

Sin duda esta pretensión puede dar lugar a muchas suspicacias, entre otras a que el propio autoinculpado pueda manejar mejor los hilos en una sede superior que ante jueces mundanos ya que, por pura ley estadística, algunos jueces no supremos suelen ser imparciales y no están politizados. Pero, y digo esto con pleno desconocimiento legal, no sé si el ínclito García Ortiz estará al tanto de que las leyes son iguales para todos, o deberían serlo, y en este caso concreto tanta culpa tiene el inductor u ordenante como los lastimeros fiscales ejecutores, por lo que cabría deducir que, si bien parece ser cierto que el Fiscal General del Estado declara que fue él quien ordenó el comunicado contra un ciudadano particular, aquellos que no pudieron, no quisieron o accedieron a pararle los pies, ahora deben compartir el marrón penal aunque sea esgrimiendo en su defensa una artificial obediencia debida. 

Vaya por delante para los que no entendemos de conceptos jurídicos, que un fiscal general del Estado vendría a ser como un macarra del Gobierno de turno, dicho esto con todos mis respetos hacia los macarras y también hacia los fiscales generales ya que se trata simplemente de establecer un punto comparativo para que el lector entienda mejor. En el mundo de la prostitución la labor del chulo, o macarra, es la de partir la cara al cliente que no paga o no trata bien a las señoritas (o señoras) meretrices. Un fiscal general hace lo mismo para el gobierno que lo nombra, si algo se sale de madre ahí está él para partirle la cara, jurídicamente hablando, a quien se ponga por delante. 

Dice la web Ministerio Fiscal que “El Fiscal General actúa con imparcialidad y es independiente, sin que pueda recibir instrucciones ni órdenes del Gobierno ni de ningún otro órgano administrativo o judicial. En todo caso, el Gobierno podrá interesar del Fiscal General del Estado que promueva ante los Tribunales las actuaciones pertinentes en orden a la defensa del interés público”.  Es decir, el fiscal general es “independiente” y no puede recibir “instrucciones ni órdenes del Gobierno” pero, si se tercia, el Gobierno puede decirle al fiscal general que ataque como un perro de presa, por supuesto siempre en defensa del interés público, lo que en democracia, y también en las dictaduras, viene a ser concretamente el interés del Gobierno independientemente de cual sea el puto interés público. 

Siguiendo con la web Ministerio Fiscal encontramos que “El Fiscal General imparte las órdenes e instrucciones convenientes al servicio, al orden interno de la Institución y al ejercicio de las funciones fiscales, pudiendo ser éstas tanto de carácter general como referidas a asuntos específicos”. Con estas directrices vemos que el fiscal general está cualificado para ordenar instrucciones a todos los que se encuentren por debajo de él en todos los ámbitos de la fiscalía, y también que estas órdenes pueden ser relativas a normas generales de actuación o bien a asuntos concretos en los que, por regla general, la opinión del fiscal general no sea otra cosa que la extensión de las necesidades de defensa, o ataque legal, del Gobierno. Queda claro, y reiterado, que el cargo de fiscal general del Estado es un elemento imprescindible para las malas artes políticas y el oscurantismo judicial y que, de no ser por ello, la figura del fiscal general podría ser perfectamente prescindible y el dineral que gana se podría usar, por ejemplo, para mejorar la calidad del papel higiénico en los aseos públicos de todas las instituciones judiciales españolas, pasando de dos capas de mala calidad a tres capas más gruesas y con Aloe Vera para aliviar el roce que, con inusitada frecuencia, provoca en la ciudadanía la acción de una justicia poco ciega y muy lenta. 

Abundando en el hecho cierto de que el fiscal general Álvaro García Ortiz se arroga la responsabilidad del comunicado contra el ciudadano González Amador, vuelvo a sumergirme en textos legales incompatibles con “la caló” ambiental, que dirían los andaluces, pero es que para ilustrar este artículo me parece más conveniente mencionar leyes que pasajes del libro anónimo La corrupción de una virgen, por mucho que tanto leyes como literatura erótica acaben siendo algo parecido. 

Así, la Ley 50/1981, de 30 de diciembre, por la que se regula el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, dice en su Capítulo II - De la unidad y dependencia del Ministerio Fiscal: 

Artículo veintisiete. Uno. “El Fiscal que recibiere una orden o instrucción que considere contraria a las leyes o que, por cualquier otro motivo estime improcedente, se lo hará saber así, mediante informe razonado, a su fiscal jefe. De proceder la orden o instrucción de éste, si no considera satisfactorias las razones alegadas, planteará la cuestión a la Junta de fiscalía y, una vez que ésta se manifieste, resolverá definitivamente reconsiderándola o ratificándola. De proceder de un superior, elevará informe a éste, el cual, de no admitir las razones alegadas, resolverá de igual manera oyendo previamente a la Junta de Fiscalía. Si la orden fuere dada por el fiscal general del Estado, éste resolverá oyendo a la Junta de Fiscales de Sala”. 

Con la lectura del Artículo 27/1 parece quedar claro que los fiscales subordinados tienen herramientas suficientes para oponerse a una orden que pudieran estimar improcedente, pero, como en las buenas novelas negras, luego viene el Artículo 27/2 y le echa leña al fuego:  Artículo veintisiete. Dos. “Si el superior se ratificase en sus instrucciones lo hará por escrito razonado con la expresa relevación de las responsabilidades que pudieran derivarse de su cumplimiento o bien encomendará a otro Fiscal el despacho del asunto a que se refiera”. No hay que ser excesivamente inteligente para entender que lo que se esconde tras el punto dos está relacionado con las legumbres: Son lentejas, si quieres las comes y si no las dejas. 

Pero yo me pregunto si esto de las lentejas de la Fiscalía General, además de mucho hierro, estará por encima del Código Penal, porque miro el Artículo 410 y leo:  

1. “Las autoridades o funcionarios públicos que se negaren abiertamente a dar el debido cumplimiento a resoluciones judiciales, decisiones u órdenes de la autoridad superior, dictadas dentro del ámbito de su respectiva competencia y revestidas de las formalidades legales, incurrirán en la pena de multa de tres a doce meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años”.  

La madre que parió a unos y otros. Resulta que el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal dice que, si eres fiscal, las órdenes las puedes cumplir o recurrir y que, en todo caso, si no te parecen convenientes las cumples y no pasa nada porque la responsabilidad se transfiere al superior, y si ya te pones muy tonto se lo ordenan a otro que esté más acostumbrado a comulgar con ruedas de molino, que también los hay. Pero, al mismo tiempo, el Código Penal dice que como no cumplas las órdenes del ente superior, te van a dar caña y que, por muy fiscal que seas, te pueden dejar sin recreo y bocadillo hasta dos años. 

Lo bueno de esto es que, como ocurría antes con los puntos uno y dos del artículo veintisiete de la ley que regula el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, el Artículo 410 del Código Penal también tiene su punto dos y no deja de ser tan surrealista como el otro punto dos:  

2. “No obstante lo dispuesto en el apartado anterior, no incurrirán en responsabilidad criminal las autoridades o funcionarios por no dar cumplimiento a un mandato que constituya una infracción manifiesta, clara y terminante de un precepto de Ley o de cualquier otra disposición general”. 

Vamos, que las órdenes de los superiores hay que cumplirlas porque si no te crujen, pero si tú crees que la orden no se adecúa a lo razonablemente comprensible, pues no la cumples y no pasa nada, ya no te quitan el bocadillo ni el recreo. Tal vez, y esto obviamente es una opinión mía que no soy fiscal, podían haber añadido que para no cumplir una orden del fiscal general hay que tener un par de cojones, o un par de ovarios, o ambas cosas en el caso de los hermafroditas o personajes varios acostumbrados a ir al Registro Civil a cambiar de sexo sobre el papel. 

¿Por qué habría que tener valor para no cumplir una orden del fiscal general siendo fiscal subalterno? Aquí hemos de volver a la comparativa citada al principio de mi reflexión, siendo que el fiscal general del Estado vendría a ser como un macarra del Gobierno (insisto, es una comparativa, que nadie se sulfure), lo menos que le podría pasar al fiscal, fiscala o fiscale que se opusiera es que le rompan las puñetas de la toga y su carrera quede un tanto deshilachada (en el caso de macarras no togados lo que se romperían son las piernas).    

Para instruirme un poco en esto de por qué los fiscales tendrían que obedecer ciegamente al pastor del rebaño, he creído conveniente recurrir a uno de los mejores expertos en el tema, Francisco Javier Hernández Suárez-Llanos, doctor en Derecho, quien escribió un trabajo muy interesante sobre el tema, incluso sin que tenga connotaciones eróticas, titulado “A vueltas con la obediencia debida: ¿Mandatos antijurídicos obligatorios?”. ¡Menudo título, me parece todavía más provocador que el de La corrupción de una virgen! 

Dice el doctor Hernández que “la discusión acerca de la existencia de un deber de obedecer órdenes ilícitas de los superiores, resulta realmente sugestiva con la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre del Código Penal. Tras la supresión de la eximente de ‘obediencia debida’ en el vigente Código Penal, los casos de comisión de ilícitos penales en obediencia ‘debida’ a órdenes de los superiores quedan hoy reconducidos a la eximente de ‘cumplimiento de un deber’ de su artículo 20.72, en el entendimiento de que especie del género ‘deber’, es el ‘deber de obedecer’”. 

Y añade que ”Teniendo en cuenta que el artículo 410 del Código Penal que conmina con pena a ‘las autoridades o funcionarios públicos que se negaren abiertamente a dar el debido cumplimiento a resoluciones judiciales, decisiones u órdenes de la autoridad superior, dictadas dentro del ámbito de su respectiva competencia y revestidas de las formalidades legales’ siempre que no ‘constituya una infracción manifiesta, clara y terminante de un precepto de Ley o de cualquier otra disposición general’, cabría sostener que la orden de cometer un delito que no resulte manifiesta en su ilegalidad, vincularía al subordinado hasta tal punto de resultar penado si no obedece”. 

¿Ha quedado claro? ¿No? A mí tampoco, de hecho para el doctor Hernández, que es el que lo ha escrito, tampoco quedó claro y por eso, a continuación, ofrece una explicación que pueda aportar cierta coherencia a esta especie de “Sácamela pa dentro” que diría la empleada del hogar al butanero (igualmente con todos mis respetos a las empleadas del hogar y a los butaneros, como antes hice con los macarras y los fiscales generales): “Sin embargo, la cuestión no está clara. La eximente de cumplimiento de un deber es una causa de justificación que elimina la antijuridicidad de la conducta del subordinado volviéndola lícita. Sin embargo, la ejecución de una orden antijurídica es, congruentemente, una acción antijurídica. Si un mandato es de contenido antijurídico y sin embargo la conducta del subordinado que lo obedece se considera sin embargo lícita por entender que cumple con un deber, quiebra el principio de unidad del Ordenamiento Jurídico pues hablar de deber y de orden antijurídica implica una contradicción de difícil solución”. 

Ahora ya está mucho más claro, especialmente donde dice que “la ejecución de una orden antijurídica es, congruentemente, una acción antijurídica”, eso sí que es una verdad verdadera. Hasta el difunto catedrático de Derecho Penal José María Rodríguez Devesa, en su libro Derecho Penal español. Parte General, citado igualmente en su trabajo por el doctor Hernández, manifestó que “en los mandatos antijurídicos obligatorios, el mismo enunciado encierra ya una contradicción que denuncia la existencia de una antinomia porque, si se trata de mandatos antijurídicos obligatorios, quiere decirse con ello jurídicamente obligatorios, esto es, conformes a Derecho en una de sus dimensiones al menos”. 

En resumen, y como diría el filósofo manchego José Mota, “Ahora vas y lo cascas”. 

De todas formas, tampoco es de extrañar que el fiscal general García Ortiz emitiera un mandato jurídico presuntamente antijurídico, ni tampoco que ahora pretenda hacer creer a todo el mundo que lo que se publicó en el infame comunicado sobre el novio de Ayuso no era una burda maniobra, siguiendo órdenes del Gobierno, porque, según afirma, la información contenida ya era pública, conocida y publicada por los medios de comunicación. ¿Y? Se ponga como se ponga el fiscal general, incluso aunque cuando lo diga sonría como cuando Pedro el cabrero se imaginaba retozando con Heidi por los prados de los Alpes, la Fiscalía no puede hacer públicas conversaciones confidenciales que dejen a los pies de los caballos la debida confidencialidad entre abogado y cliente, esto es así y ya está tardando en dimitir siempre que, además de sonrisa, también le quede algo de honor profesional, cosa que no dudo que tenía en su haber hasta que empezó a juntarse con malas compañías. 

Como prueba de que García Ortiz antes de ser fiscal general era persona, citaré unas palabras suyas en declaraciones a El Diario en 2016 siendo presidente de la Unión Progresista de Fiscales, asociación cercana al PSOE : “Quizá lo que esperábamos de la Fiscalía General es lo que no ha dicho: que es inconcebible escuchar esas palabras en boca de un ministro y que, por supuesto, la Fiscalía jamás se va a servir o a proponer para seguir ninguna pauta marcada por el Ejecutivo porque lo tenemos prohibido estatutariamente y porque los cauces de relación entre el Ejecutivo y la Fiscalía General están definidos por la ley y esos son los cauces que habría que seguir. Y esta contundencia, desacreditando las palabras del ministro, no hubiera venido mal”. 

Así de bonitas se veían estas palabras de García Ortiz, la hemeroteca es maravillosa: “Esperábamos de la Fiscalía General lo que no ha dicho: que es inconcebible escuchar esas palabras en boca de un ministro y que, por supuesto, la Fiscalía jamás va a seguir pautas del Ejecutivo. Trabajamos para los ciudadanos”.  

“Trabajamos para los ciudadanos”, no tiene guasa ni nada la frasecita. 

Las malas compañías hacen que los hijos que antes parecían modélicos se conviertan en una suerte de monstruos despiadados capaces de cualquier cosa. Con los fiscales generales pasa lo mismo. 

Me pregunto qué le parecería a García Ortiz aquella conversación de la que fuera su jefa, Dolores Delgado, y el comisario Villarejo, en presencia de Baltasar Garzón, con aquello de que Marlaska era “maricón”. Para nadie era un secreto que el juez y ministro de Interior era homosexual, de hecho él mismo hacía gala de ello, pero una cosa es ser homosexual y otra, muy diferente, es que en una conversación entre gente relacionada con los bajos fondos (que le pregunten al fiscal Ignacio Stampa por estos tres, y por supuesto por García Ortiz), que además se supone tiene cercanía contigo, te digan maricón y añadan “Ha venido un tío a la Audiencia monísimo, para que lo vamos a negar, parece George Clooney, pero le pasa lo mismo, es una nenaza”.  

Puestos a opinar, todavía me parece peor que Dolores Delgado, para saber si podía contar lo que contó, pidiera explícitamente permiso a su hombre, Baltasar Garzón, con un burdo y barriobajero “¿Puedo contar lo de este?”.  Además, ella mejor que nadie debería saber que entre hombres también se pueden crear situaciones de amistad íntima, incluso muy íntima, como la de sobra conocida entre Garzón y su amigo de Almería, el abogado Federico Soria, emparentado con el torero Enrique Ponce por vía de su hija Ana Soria. En todo caso no se le pueden pedir peras al olmo, en aquella conversación grabada por Villarejo la Delgado también soltó "Mira, te voy a decir una cosa, a mí que me den tribunal de hombres, de tías no quiero. Y no me llevo mal con las tías, pero de tíos sé perfectamente por dónde van. Y cada gesto, cada cosa..., por dónde va la historia". No hay más que añadir sobre ella, señoría. 

Al final va a resultar que, bajo las togas, deberíamos dar por buena aquella épica errata publicada en el BOE Nº 228 de 22 de septiembre de 1984, en su apunte 21851: Consejo General del “Joder” Judicial.  

Joder Judicial, sí señor, eso es lo que hay bajo las togas. Maravillosa errata no errata, lo mismo que los preceptos jurídicos antijurídicos.  

Y para acabar este artículo pido un pequeño esfuerzo más a los lectores, en esta ocasión un esfuerzo de ocho segundos de duración de un vídeo para escuchar en boca de El padrino el resumen de todo. El resumen de la infamia.